El presidente de Sogama, hace un balance de la gestión de residuos en Galicia

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(SOGAMA) El presidente de Sogama, Luis Lamas, hizo un balance de la actividad de la empresa durante los últimos meses. Entre las temáticas abordadas destacó que la producción de residuos urbanos por parte de la población ha caído como consecuencia de la crisis económica por la que estamos atravesando, siendo todavía más acusada en el primer semestre del año en curso. El desplome ha sido de un 5 por ciento frente al 2,2 por ciento del 2011. Esta reducción también se percibe sensiblemente en las cantidades de materiales procedentes de la recogida selectiva del contenedor amarillo, circunstancia no apreciada durante el pasado año. “Resulta evidente que el menor consumo está afectando mucho a la generación de basura”, apostilló.

De entre los distintos logros alcanzados por la Sociedad, manifestó sentirse especialmente orgulloso de la alta productividad del complejo medioambiental de Cerceda, toda vez que en 2011 alcanzó máximos históricos al conseguir procesar 541.000 toneladas de residuos frente a las 494.000 del 2010. Una cifra significativa si se tiene en cuenta que la capacidad máxima de esta infraestructura se sitúa en las 550.000 toneladas. Además, este hito ha permitido reducir las toneladas de desechos desviadas al vertedero de Areosa en un 17 por ciento, instalación de la que dijo ser en la actualidad “perfectamente homologable respecto a otros vertederos de España”, ya que, después de solventar las graves deficiencias técnicas y de gestión diagnosticadas en el año 2009, “a día de hoy tenemos en el mismo una instalación de recuperación de biogás modélica”.

El coste de los residuos

En relación al canon que la entidad cobra a los 296 concellos adscritos a su modelo, el máximo responsable de Sogama asegura que éste se encuentra en la parte baja de la horquilla de precios que se manejan para plantas de similares características. Reconoció que aunque “resulta difícil hacer una comparativa de precios por los distintos conceptos que se barajan”, lo cierto es que la tarifa aplicada posicionada actualmente en los 54,33 euros por tonelada de residuo en masa procesada, es muy inferior a los 70, los 80 o incluso 100 euros que cobran otras instalaciones, y ello a pesar del coste que trae consigo el transporte de desperdicios en una comunidad como Galicia, con numerosos núcleos rurales y una gran dispersión de la población.

Aunque sigue habiendo municipios que no cumplen con sus obligaciones contractuales, Lamas percibe que “se ven ciertas luces al final del túnel”, ya que hay ayuntamientos que han incluido facturas pendientes a Sogama en el plan de pago a proveedores impulsado por el Gobierno estatal. Ello ha hecho posible que la deuda de los entes locales con esta empresa se haya rebajado en 2 millones y medio de euros, situándose en estos momentos en el entorno de los 21 millones y medio. Esta circunstancia, como no puede ser de otra forma, origina serios problemas de tesorería. “Nosotros tenemos que acompasar los pagos a los cobros”, sentenció.

En cuanto a la incompatibilidad que dicen algunos que tiene la valorización energética y el reciclaje, Luis Lamas la rechaza de plano. “Ambos conceptos no son contradictorios, son compatibles”, y para argumentar su posicionamiento aludió a los datos publicados recientemente por Eurostat respecto al año 2010, pudiendo comprobar que en los países más desarrollados de Europa sigue creciendo el reciclaje y la incineración con recuperación de energía, bajando el vertido (con valores inferiores al 5 por ciento). “En nuestro país vamos en el camino contrario”, subrayó. Con tasas de valorización energética enquistadas en el 9 por ciento, el vertido se ha disparado hasta el 58 por ciento, subiendo en 6 puntos porcentuales, algo insostenible.

La Educación Ambiental como nombre propio

Ya en el ámbito de la educación ambiental, uno de los principales cometidos de Sogama, se destacó el programa de formación destinado a los representantes municipales. En este sentido, Lamas explicó que Sogama “no tiene capacidad para llegar con su mensaje a la ciudadanía de todos los ayuntamientos”, por lo que lo razonable es “que sus representantes estén formados” para que puedan llevar a cabo una labor de concienciación social en la protección del entorno y, más en concreto, en la responsabilidad que todos debemos asumir en la gestión de la basura que producimos día a día. Expresó su sorpresa al comprobar que muchos de los técnicos locales de medio ambiente desconocían el funcionamiento de Sogama.

Sin descuidar otros colectivos, la Sociedade Galega do Medio Ambiente centra sus acciones educativas en los niños y jóvenes, siendo éstos el motor de las buenas prácticas ambientales. Llegados a este punto, quiso agradecer el trabajo, altruista y desinteresado, de los profesores que colaboran con la compañía.

Asimismo, y aunque está plenamente de acuerdo en la alta responsabilidad que la Administración también tiene en el ámbito medioambiental, entiende que la sensibilización de los ciudadanos resulta esencial ya que, al fin y al cabo, “ellos son los que acaban presionando a las Administraciones”. De todas formas, augura que todavía queda un largo camino por recorrer porque los residuos no son considerados un problema por parte de la ciudadanía, no siendo merecedores, por tanto, de la implicación de todos.

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