Los escolares gallegos a separar los residuos con Os Bolechas y Sogama

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Os Bolechas - Sabes a cor do colector?

  • A través de un concurso televisivo, en el que Pili ejerce como presentadora, se pondrá a prueba los conocimientos de Carlos, Loli, Braulio y Sonia en el ámbito de la recogida selectiva.
  • Para ello, circularán por una pantalla gigante ubicada en el plató una serie de desechos a los que los concursantes deberán asignar el contenedor de destino.
  • El ganador será obsequiado con un diploma que lo acredita como “El mejor separador de basura”.
  • El reciclaje, junto con la reducción y la reutilización, se erige en una prioridad en el marco de la economía circular, un nuevo modelo de desarrollo que, además, contempla la necesidad de que el diseño de bienes y productos piense en estos a lo largo de todo el ciclo de vida, incorporando al mismo el criterio Multi-R.

Sobre la Entidad

SOGAMA
La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) es una empresa pública autonómica, creada en el año 1992 por el Decreto 111/1992 de la Xunta de Galicia, y adscrita a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas.
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Os Bolechas, personajes de ficción de la literatura infantil gallega, protagonizan, de la mano de Sogama, un concurso televisivo denominado “Sabes el color del contenedor?”, a través del cual pretenden enseñar a los espectadores cómo separar correctamente los residuos en el hogar para que puedan reciclados y, por tanto, convertidos en nuevos productos de utilidad, evitando con ello el uso desmedido de recursos naturales, muy limitados debido a la acción devastadora del hombre sobre los mismos.

Pili ejerce de flamante presentadora, pero, antes de pasar a la acción, y a modo ilustrativo, concreta los tipos de desechos a depositar en cada uno de los contenedores de recogida selectiva ubicados en las vías públicas. Así, recuerda que el amarillo acoge latas, briks y envases de plástico; que el azul está destinado a hacer acopio del papel y cartón; que en el iglú verde deben introducirse los envases de vidrio (botellas, frascos y tarros), y que también hay un recipiente específico para pilas, de gran importancia, toda vez que una sola pila botón, aparentemente inofensiva, puede llegar a contaminar hasta 600.000 litros de agua.

Carlos, Loli, Braulio y Sonia ejercen de concursantes, estando animados en todo momento por Tatá y el perro Chispa.

Con este recurso educativo, se pretende poner de relieve la necesidad de incorporar la práctica de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje) a la vida diaria de los ciudadanos de cara a garantizar una gestión más sostenible de nuestra basura

Por la pantalla gigante ubicada en el plató circulan distintos tipos de residuos a los que los concursantes deben asignar el contenedor de destino. Es el caso de un envase de yogur y una lata de sardinas, asociados ambos al amarillo; un trozo de papel, vinculado al azul; una cáscara de huevo, al verde genérico; y una botella de vidrio, al iglú verde.

El ganador será obsequiado con un diploma que lo acredita como “El mejor separador de basura”.

La economía circular, más allá de las tres erres

Con este recurso educativo, se pretende poner de relieve la necesidad de incorporar la práctica de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje) a la vida diaria de los ciudadanos de cara a garantizar una gestión más sostenible de nuestra basura. Las políticas de prevención representan, en este sentido, el primer paso a seguir, configurándose el consumo responsable como el comportamiento de mayor relevancia de cara a reducir la ingente producción de desechos propia de las sociedades modernas. Aun así, la generación de desperdicios resulta en muchos casos inevitable, debiendo entrar en acción la reutilización, que básicamente significa aprovechar al máximo los productos para alargar su vida útil. A partir de ahí cobraría protagonismo la recogida selectiva, indispensable para garantizar la posterior recuperación de los materiales contenidos en la basura, permitiendo que estos se reincorporen al ámbito comercial con una nueva vida.

Estos tres pasos se erigen en tres exigencias básicas para avanzar hacia un modelo de desarrollo que permita abandonar el actual sistema lineal de usar y tirar, que amenaza con extinguir los recursos, y garantice la transición hacia uno circular en el que los residuos se conviertan en elementos de utilidad. Se trata de la economía circular, un nuevo concepto de desarrollo que ya constituye una prioridad en las políticas europeas, pero que va más allá de las tres erres, incorporando otras como repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir y recuperar. Se trata del criterio Multi-R, que en todo caso contempla la necesidad de que el diseño de bienes y productos piense en éstos a lo largo de toda su vida útil (producción, transporte, distribución, utilización y fin de vida).

En este escenario, se hace preciso que el ciudadano tome conciencia de las necesidades reales a satisfacer con cualquier compra de un producto o contratación de un servicio, y que piense igualmente en los valores ambientales vinculados a los mismos.

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