El contenedor azul y el iglú verde, esenciales en el sistema de recogida selectiva

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  • contenedor azul y iglú verde, esenciales sistema recogida selectiva
  • Mientras que el primero acoge el papel y cartón, el segundo se destina a hacer acopio de las botellas, frascos y tarros de vidro.
  • El reciclado de los materiales introducidos en ambos recipientes trae consigo importantes ventajas medioambientales, toda vez que contribuye al ahorro de materias primas, agua, energía y emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Hacer realidad estos beneficios depende en buena medida de la colaboración ciudadana a través de un sencillo gesto: depositar cada tipo de residuo en el contenedor correspondiente.

Sobre la Entidad

SOGAMA
La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) es una empresa pública autonómica, creada en el año 1992 por el Decreto 111/1992 de la Xunta de Galicia, y adscrita a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas.
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 Además del amarillo, el contenedor azul y el iglú verde constituyen dos dispositivos esenciales en el sistema de recogida selectiva.

En el primero, destinado a acoger el papel y cartón, los ciudadanos deben depositar periódicos, libros, revistas, libretas (sin anillas ni grapas ni alambres), papel de embalar y de envolver, cajas de cartón, cartones de huevos y acolchado de embalajes (cuando sea de papel o cartón), debiendo evitar los papeles de calco, los briks de leche, zumo y vino, así como el papel o cartón sucios y con restos de grasa.

Con el reciclado de este material, se garantiza la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera (por cada kilo se evita la emisión de 900 gramos de dióxido de carbono) y disminuye el consumo de agua y energía.

Por cada tonelada de vidrio que se recupera se ahorra 1.200 kg de materias primas que no es necesario extraer de la naturaleza y 130 kg de fuel

Su proceso de reciclado atraviesa varias etapas: preparación de la pulpa, eliminación de impurezas, desteñido de las fibras, conservación en pasta de celulosa y fabricación de papel reciclado.

En el caso del iglú verde, cuya función es propiciar el reciclado de botellas, frascos y tarros de vidrio, debe evitarse introducir en el mismo las tapas, los tapones y los corchos, así como los vidrios especiales tales como parabrisas, pantallas de televisión y ordenador, lámparas y espejos, entre otros.

La principal característica del vidrio es que se recicla las veces que se requiera y en la forma que se quiera, no perdiendo propiedades en ningún caso.

Por cada tonelada de vidrio que se recupera se ahorra 1.200 kg de materias primas que no es necesario extraer de la naturaleza y 130 kg de fuel. Y por cada envase reciclado, se ahorra la energía necesaria para mantener un televisor encendido durante 3 horas. Además, en el proceso de fabricación del vidrio reciclado las temperaturas son más bajas, por lo que el ahorro energético es de un 75% con respecto al vidrio no reciclado.

Los envases de vidrio recogidos en los iglús verdes son enviados a las plantas de clasificación para su pretratamiento, que consiste en la separación de impurezas, en su clasificación por colores y en su triturado para convertirlos en calcín (vidrio triturado y limpio), con el que se fabrican envases de vidrio de similares características a los de origen.

El ciudadanos, el verdadero protagonista

Para que los beneficios del reciclado sean reales, la colaboración ciudadana resulta esencial y prioritaria. Incorporando la separación de residuos a nuestra vida diaria y el correcto depósito de los mismos en los diferentes contenedores habilitados en las vías públicas, garantizaremos una gestión más sostenible de nuestras basuras y, por supuesto, un mundo mejor y más próspero.

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