“La valorización energética no es un fin en sí misma; tiene por objeto reducir el vertido"

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  • “ valorización energética no es fin sí misma; tiene objeto reducir vertido"
  • De esta forma se expresó Rafael Guinea, Presidente de Aeversu, con motivo de su intervención en la jornada “Galicia, en la senda de la economía circular”, celebrada en Pontevedra el pasado mes de junio.
  • Respecto a los nuevos objetivos de la Comisión Europea, entre los que cabría destacar un vertido máximo del 10% para el 2030, se muestra convencido de que son alcanzables a través del incremento de la valorización energética y material.
  • Apuntó que los Estados europeos que se han guiado por este esquema, han conseguido llegar al vertido técnico cero. Por el contrario, en España “somos el país de Europa que más toneladas de basura envía a vertedero cada año”.
  • Expuso que, en el año 2015, las plantas integradas en Aeversu (10 en España y 1 en Andorra) trataron un total de 2.585.912 toneladas de residuos, produciendo 1.879.144 MWh.
  • Aludió igualmente a un estudio elaborado por G-Advisory sobre los impactos de la valorización energética en nuestro país, y en el que se destaca que ésta es claramente mejor en términos de gases de efecto invernadero que la eliminación en vertedero.

Sobre la Entidad

SOGAMA
La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) es una empresa pública autonómica, creada en el año 1992 por el Decreto 111/1992 de la Xunta de Galicia, y adscrita a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas.
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Con motivo de su intervención en la jornada celebrada el pasado mes de junio en la ciudad de Pontevedra bajo el título Galicia, en la senda de la economía circular”, el Presidente de Aeversu (Asociación Española de Plantas de Valorización Energética de Residuos Urbanos), Rafael Guinea Mairlot, obsequió al público con una ponencia en la que puso de relieve el papel que puede llegar a desempeñar la valorización energética como energía de la economía circular.

De una economía lineal a una circular

En este sentido, aludió al debate originado en torno a los nuevos objetivos de la Comisión Europea, entre los que cabría destacar un vertido máximo del 10% para el año 2030, así como un 65% de reciclado, el establecimiento de un nuevo modelo de medición de estadísticas, los impuestos al vertido y a la incineración, la creación de nuevos empleos directos (en torno a 580.000) y el cambio de modelo, pasando de una economía lineal, definida por las malas prácticas de usar y tirar, a una circular en la que los residuos son concebidos como recursos.

Si bien desde el año 2005 ha habido países del entorno europeo que han mejorado notablemente en la gestión de sus residuos, éste no ha sido el caso de España, que en el 2014, y según datos hechos públicos por Eurostat, contaba con unas tasas de vertido del 55%, y unos niveles de valorización material y energética del 33 y 12% respectivamente.

Guinea abundó en el hecho de que hay Estados que han apostado de forma decidida por la recuperación energética de la fracción no reciclable de los residuos y que han llegado al vertido técnico cero, circunstancia que evidencia con claridad que la valorización energética no es un fin en sí mismo, sino que tiene por objeto reducir el vertido. Precisó que España se distingue por “ser el país de Europa que más toneladas de basura envía a vertedero cada año”.

Si bien desde el año 2005 ha habido países del entorno europeo que han mejorado notablemente en la gestión de sus residuos, éste no ha sido el caso de España

En términos globales, apuntó a la necesidad de cambiar el actual modelo de desarrollo porque no es sostenible. “Debemos producir y consumir de una forma racional y debemos hacerlo así porque no hay planeta B”.

También se refirió a las conclusiones de un estudio sobre energía y combustibles de ISWA (Asociación Internacional de Residuos) en el que se evidencia que la valorización energética va de la mano del reciclado, formando parte de una economía circular. Y ello es así porque, tal y como indicó, este sistema reduce el consumo de recursos naturales, así como el impacto climático, produce energía autóctona y renovable (en 2012 generó energía para 18 millones de personas en la UE), da valor a los rechazos del reciclado y a las mermas de calidad, y recupera los metales e inertes, evidenciando que los países y regiones más recicladoras son también las más valorizadoras.

A esto habría que añadir que países como Dinamarca importan CDR (Combustible Derivado de Residuos) para sustituir gas, constatándose de forma fehaciente las bajas emisiones derivadas de instalaciones de estas características, sujetas a una rigurosa legislación, mucho más exigente que la que rige para otras infraestructuras industriales.

Incremento de las infraestructuras de valorización

Rafael Guinea desveló que, en el año 2015, las plantas integradas en Aeversu (10 en España y 1 en Andorra) trataron un total de 2.585.912 toneladas de residuos, produciendo 1.879.144 MWh.

También hizo referencia a un estudio elaborado por G-Advisory, del Grupo Garrigues, sobre los impactos de la valorización energética en España, concluyendo sus grandes ventajas desde la dimensión social, económica y ambiental, y destacando que es claramente mejor en términos de gases de efecto invernadero que la eliminación en vertedero.

Se muestra seguro de que se pueden cumplir los objetivos de la UE, pero para ello se deben incrementar las infraestructuras, tanto de valorización energética como material, siendo necesarias 17 instalaciones de 300.000 toneladas/año, que, por otra parte, permitirían al mismo tiempo generar gran cantidad de empleo industrial, local, fijo y de calidad, ayudando igualmente a la reindustrialización dispersa.

El Presidente de Aeversu concluyó su alocución enfatizando la necesidad de una apuesta decidida de las Administraciones para avanzar hacia la economía circular, para fomentar el reciclaje y para prohibir el vertedero. “La tecnología, los recursos humanos, el conocimiento y las referencias las tenemos”, apostilló.

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