Guipúzkoa apuesta por una gestión integral para los residuos urbanos

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Sobre la Entidad

SOGAMA
La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) es una empresa pública autonómica, creada en el año 1992 por el Decreto 111/1992 de la Xunta de Galicia, y adscrita a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas.
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  • Guipúzkoa apuesta gestión integral residuos urbanos
  • El Consorcio defiende la puesta en marcha de un complejo medioambiental en el que se combine el tratamiento mecánico-biológico con la valorización energética de la fracción no reciclable.
  • Así lo expuso Oihan Sagastuy, Responsable del Área Técnica de GHK (Consorcio de Residuos de Guipúzkoa), en una jornada sobre gestión de residuos y economía circular promovida por Sogama y celebrada el pasado mes en Pontevedra.
  • Si bien enfatizó el gran éxito alcanzado por la recogida selectiva en Guipúzkoa, especialmente de los residuos orgánicos, también puso de manifiesto el escaso mercado existente para el compost resultante.

A raíz de la experiencia acumulada durante los últimos años, GHK apuesta por una gestión integral para los residuos urbanos producidos en Guipúzkoa. Así lo manifestó el Responsable del Área Técnica de esta entidad, Oihan Sagastuy Arbide, con motivo de su intervención en la jornada que Sogama promovió el pasado mes en Pontevedra sobre el tratamiento sostenible de los residuos y la economía circular.

Si bien se mostró satisfecho por los resultados de la recogida selectiva alcanzados en Guipúzkoa, especialmente de la parte orgánica, reconoció serias limitaciones para la comercialización del compost resultante. “La baja actividad agrícola y la extraordinaria riqueza de nuestro suelo en materia orgánica derivan en la ausencia de mercado para ese abono”. Tal y como expresó “Disponemos de dos plantas de compostaje que tratan un tercio del biorresiduo, pero no hay mercado en Guipúzkoa para compostar los dos tercios restantes”.

Se propone así una solución integral en la que se combine el tratamiento mecánico-biológico con la valorización energética de la fracción no reciclable, estrategia que permitirá poner en valor el conjunto de los desechos producidos mediante el reciclaje y el compostaje, y la valorización energética de la parte no reciclable.

El Plan Estatal Marco de Residuos (PEMAR) 2016-2022 y el nuevo Paquete Europeo de Economía Circular también se muestran partidarios de someter a recuperación energética la parte no reciclable de los desechos

En línea con Europa

Así lo estipula la normativa vigente, que apuesta por una gestión jerarquizada de los residuos que dé comienzo con la prevención y la reducción, siguiendo con la reutilización y el reciclaje, y que culmine con la valorización material y energética, relegando el vertido a último lugar debido a su negativo impacto sobre el medio ambiente y la salud.

La recuperación de la energía contenida en los residuos no reciclables constituye el modelo por el que han apostado firmemente los países europeos más desarrollados y comprometidos con el medio ambiente, que han priorizado en todo momento el reciclaje, beneficiándose al mismo tiempo del calor y la electricidad obtenida a partir de la fracción resto.

Incluso el partido ecologista Los Verdes de Alemania, país que cuenta con más de 70 plantas de valorización energética, defendió en su momento la razón de ser de este tipo de instalaciones, toda vez que permitían poner en valor aquel residuo que, de otra forma, acabaría su vida útil en vertedero, ocasionando un serio impacto ambiental.

Es preciso tener en cuenta, además, que estas instalaciones son las más vigiladas en sus aspectos medioambientales, estando sometidas a una estricta legislación que supera las medidas de protección exigidas por la normativa a la mayor parte de las infraestructuras industriales.

En este contexto, es preciso señalar que el Plan Estatal Marco de Residuos (PEMAR) 2016-2022 y el nuevo Paquete Europeo de Economía Circular también se muestran partidarios de someter a recuperación energética la parte no reciclable de los desechos con el objetivo de minimizar al máximo el vertido. El país germano, con su amplia red de plantas de recuperación energética, ha conseguido llegar al vertido técnico cero. España, con tan solo 10 instalaciones de este tipo, todavía sigue enviando a vertedero el 55%.

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