Ghana prohibe la importación de frigoríficos de segunda mano

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(La cuarta R) Desde el pasado 1 de enero está prohibido importar frigoríficos y congeladores de segunda mano en África Occidental (Ghana). Se trata del primer paso legal que trata de frenar la oleada de chatarra electrónica procedente en su mayor parte de Europa, que contamina este país y amenaza la salud humana de sus habitantes. De momento la ley hace referencia únicamente a neveras y congeladores y deja fuera de control el resto de electrodomésticos, pero es un primer paso muy importante.

A partir de ahora los frigoríficos deberán quedarse y reciclarse en los países de origen, no podrán ir a Ghana como material de segunda mano. Ghana recibe hasta un millón de toneladas de basura electrónica cada año, de la que niños y adultos tratan de extraer sin ningún cuidado ni control metales pesados con los que ganarse la vida. “Todos estos aparatos entran en el pais etiquetados como de ‘segunda mano’, pero en realidad son chatarra y la mayoría no funcionan”, asegura James Fugar de Medioambiente del Puerto de Tema (Ghana) en el reportaje "Ciberbasura sin fronteras" realizado por TVE (ver vídeo). En el caso de Ghana, el 30% de los aparatos eléctricos y electrónicos que entró en el pais en 2009 no funcionaba, convirtiéndose en unas 40.000 toneladas de residuos en 2010.

De todos los aparatos eléctricos de segunda mano que llegan a Ghana, los más demandados por los habitantes eran, hasta ahora, las neveras. Por las calles existen infinidad de mercadillos que venden todo tipo de productos, pero proliferan fundamentalmente neveras y congeladores que son imprescindibles en un pais tropical con temperatura veraniega todo el año. Los frigoríficos resultan muy caros para los habitantes de allí, aseguran en el reportaje de TVE. Un frigorífico nuevo cuesta alrededor de 600 € y uno de segunda mano unos 100€. Sin embargo, las autoridades ya han dicho que no entrarán más de esta segunda categoría.

Esta prohibición que se esperaba desde al año 2008 es una medida que resulta clave para empezar a reducir la oleada de chatarra,ya que los gases contaminantes y presentes en los circuitos de refrigeración y las espumas aislantes de frigoríficos y congeladores afectan al medio ambiente terrestre y acuático. Sin contar con que muchos de estos residuos eléctricos y electrónicos, una vez se han extraído los metales de interés, se queman sin ninguna medida de seguridad y son sustancias que pueden causar daño cerebral, reacciones alérgicas y cáncer, según el estudio “Perspectivas globales de e-waste”.

De no poner fin a esta oleada de exportación de aparatos eléctricos, el problema puede ir en aumento ya que se espera que el consumo de este tipo de aparatos siga creciendo. Solo en la UE se produjeron 9,7 millones de toneladas en 2009 y se estima que para el 2020 los residuos eléctricos y electrónicos alcancen los 12,3 millones de toneladas.

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