Otros modelos de gestión de residuos: Singapur

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Sobre el blog

Juan Mateo Horrach
Ingeniero Industrial por la ETSEIB, UPC. M.B.A. por IESE. Postgrado en Inversión y financiación UPM. Ingeniero Industrial del Servicio de Residuos del Consell de Mallorca en excedencia. Ingeniero consultor. Profesor asociado UIB.
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Singapur es una pequeña República, compuesta por 63 islas, con una superficie conjunta de poco más de 700 km2, es decir, del tamaño de Menorca, situada en el sudeste asiático, entre el mar de China y el de Java, en el extremo sur de Malasia. Fundamentalmente, se trata de una isla-ciudad-estado, en la que se concentran más de 5,4 millones de habitantes, con una densidad de casi 8.000 habitantes por km2.

Su renta per cápita es muy elevada; la tercera del mundo en términos de paridad de compra, superando los 55.000 dólares. Es el país nº 1 en eficiencia administrativa, y ocupa también el nº 1 en las tres dimensiones del informe Pisa 2.016.

Es un estado independiente desde los años 60 del pasado siglo. Desde ese momento, ha experimentado un crecimiento sin parangón en el resto del mundo. Es un centro financiero de primera magnitud, y además cuenta con importante presencia de la industria y de la actividad portuaria y aeroportuaria, así como del turismo.

Existe una agencia estatal que controla y regula toda la gestión de los residuos en las islas

En los años 70, las autoridades ya percibieron los problemas importantes que generaba la gestión de residuos en un entorno tan cambiante, y con el tremendo condicionante del escaso espacio disponible.

Así, planificaron con un horizonte a largo plazo un modelo basado en las 3R; reducción, reutilización, reciclaje, mediante la progresiva substitución de los vertederos existentes en la isla por plantas de incineración con recuperación energética, para de esta forma reducir el volumen de residuos a eliminar en un 90%, y ganar espacio en la isla, y posteriormente mediante la creación de una estación de transferencia portuaria para remitir por barco los residuos no incinerables y las cenizas de la incineración al nuevo y único vertedero, construido en un espacio de 350 hectáreas ganado al mar entre dos pequeños islotes situados a 8 km de la isla principal.

Ese vertedero, Semakau, es un proyecto emblemático, por su complejidad técnica y por su contenido social y ambiental, que ha derivado en la creación de todo un sistema de visitas y actividades encaminadas al cuidado del medio ambiente y al uso recreativo. Su vida útil en la actualidad, recién entrada en funcionamiento su segunda fase, se estima hasta 2.040, si bien se espera que con los procesos de minimización y reciclaje esa vida útil aumente progresivamente.

Actualmente existen 4 plantas incineradoras, con una capacidad conjunta de 8.200 Toneladas/día, y está en construcción una nueva planta de alta tecnología, con capacidad para 2.400 tn/día, que mejora el rendimiento hasta alcanzar un 24% de producción eléctrica, frente al 22% de las mejores plantas convencionales, y con un especial cuidado en minimizar la ocupación territorial y la producción de cenizas. Además, hay otra planta para tratamiento de residuos industriales y comerciales que aprovecha la energía para la producción de vapor, que se vende posteriormente a las industrias. En total, las plantas suministran el 3% del consumo eléctrico de Singapur.

Las plantas fueron inicialmente promovidas por el sector público, pero han sido cedidas en concesión a posteriori, mientras que la nueva planta ya ha sido adjudicada en concesión administrativa a un consorcio de empresas.

No obstante, existe una agencia estatal que controla y regula toda la gestión de los residuos en las islas.

Desde 2007, un acuerdo con la industria y entidades no gubernamentales promueve el diseño que minimice el uso de embalajes, y promueva el uso de embalajes y envases reciclables

Está proyectado un complejo de tratamiento integral de agua residual y residuos, con el objeto de maximizar la recuperación de recursos y de energía, aprovechando las sinergias de gestión.

También se han desarrollado plantas de metanización y compostaje de residuos orgánicos, si bien su alcance es limitado dada la tipología de la actividad económica en Singapur.

Pero no solamente se esmeran en los tratamientos.

En materia de reducción y minimización, desde 2007 tienen un acuerdo con la industria y entidades no gubernamentales para el diseño que minimice el uso de embalajes, y promueva el uso de embalajes y envases reciclables. Asimismo, se aplican incentivos económicos a la reducción de bolsas de plástico de un solo uso.

Llevan más de diez años con programas sistemáticos de educación ambiental para la ciudadanía, colegios, empresas y otras entidades y organizaciones.

Disponen de varios sistemas de recogida selectiva de los residuos domésticos, con normativas específicas para edificios con el objeto de obligar a disponer de sistemas de recogida selectiva.

La recogida se lleva a cabo mediante contratos con empresas privadas, habiendo dividido recientemente el país en 5 zonas, frente a las 9 que había anteriormente; cada una de ellas corresponde a un contrato con una empresa privada.

Existe desde hace poco una tarifa única de tratamiento para todo el país, que se paga por tonelada de residuos incinerado o vertido

En residuos industriales y comerciales alcanzan cotas muy elevadas de reciclaje en madera, restos orgánicos, residuos de construcción y demolición y metales férricos, con valores todos ellos superiores al 90%, lo que les permite superar la cota del 60% de reciclado del total de residuos. Todo ello mediante empresas gestoras de residuos que actúan mediante autorización de la Agencia estatal y programas específicos con empresas.

Los objetivos actuales se centran en incrementar las tasas de reducción de residuos per cápita, así como el reciclaje de residuos domésticos, hasta alcanzar una cota del 70% de reciclado total en 2.030. Todo ello con la idea fundamental de reducir las necesidades de incineración y de vertido y aumentar las tasas de aprovechamiento de los residuos.

En cuanto a las tarifas, existe desde hace poco una tarifa única de tratamiento para todo el país, que se paga por tonelada de residuos incinerado o vertido.

Además, se paga por recogida, con unas tarifas en función del tamaño de los contenedores de recogida. Es decir, siguiendo el principio de “el que contamina, paga”.

Con todo ello, Singapur se encuentra en una posición muy avanzada también en materia de gestión de residuos.

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