Otros modelos de gestión de residuos: County of Honolulú, U.S.A.

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Sobre el blog

Juan Mateo Horrach
Ingeniero Industrial por la ETSEIB, UPC. M.B.A. por IESE. Postgrado en Inversión y financiación UPM. Ingeniero Industrial del Servicio de Residuos del Consell de Mallorca en excedencia. Ingeniero consultor. Profesor asociado UIB.
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Honolulú es la ciudad más importante de Hawái, el nº 50 y más reciente Estado de Estados Unidos. Está en la isla de Oahu, 1.545 km2; el doble de Menorca y poco menos de la mitad de Mallorca. Es la primera isla del archipiélago por el número de habitantes, más de 1,2 millones, y por su peso económico, con una renta per cápita superior a 46.000 $ anuales.

El sistema económico de la isla es parecido a Mallorca, basado fundamentalmente en el turismo, con unos índices de pernoctaciones anuales muy similares, si bien más repartidos a lo largo de todo el año. No obstante, en parte debido a la lejanía del continente, unos 3.000 km, determinadas industrias tienen protagonismo en la isla, además de una importante presencia militar, por lo que en conjunto presenta una economía más diversificada.

Oahu genera un total de 2,2 millones de toneladas al año de residuos, incluyendo especiales, industriales y construcción y demolición, siendo 1,23 millones de toneladas correspondientes a residuos municipales.

La isla cuenta actualmente con una planta con capacidad para 900.000 toneladas/año

En los años 80 empezó la planificación de la gestión de los residuos en Hawái. El Estado obligó a que cada condado redactara planes de gestión, revisables cada cinco años. Adicionalmente, el condado de Honolulú estableció una planificación a veinticinco años vista. Así se hizo, estableciendo en 1991 el primer plan, implementando un modelo mixto de incineración y vertedero, con un objetivo prioritario de recuperación energética. Paulatinamente, en los años noventa, y tras un estudio piloto llevado a cabo en diversas localidades de la isla, se inició el proceso de recogida selectiva y reciclaje.

En 1990 se inició la incineradora con capacidad para 600.000 toneladas/año, y una potencia de generación eléctrica de 46 Mw. Cabe señalar que Hawái carece de recursos energéticos, y un factor crítico es la disponibilidad de energía, que en su mayor parte le llega de Estados Unidos en forma de petróleo.

Los planes se han ido desarrollando con la periodicidad prevista, siendo el último el de 2008, fecha en la que se pasó a planes de 10 años, con un informe de situación a los 5 años, que fue emitido en 2013.

La isla cuenta actualmente con una planta con capacidad para 900.000 toneladas/año, tras una ampliación de 300.000 toneladas/año recientemente finalizada, mejorando el proceso para permitir un aprovechamiento óptimo de los residuos y la recuperación de toda la fracción metálica, férrica y no férrica, de los residuos y luego de las escorias. Asimismo, se ha instalado un sistema novedoso de introducción de lodos de depuradora a la incineradora para su eliminación. La potencia de generación eléctrica es de 90 MW, suministrando al cabo del año el 10% del consumo eléctrico de la isla.

También hay instalada una planta de compostaje para tratar la poda.

Existen ocho centros de recogida (similares a nuestros parques verdes) y reciclaje, repartidos en toda la isla, incluida una planta de transferencia, gestionados por empresas privadas.

También existe un sistema de recogida de envases mediante el pago por devolución, que funciona con empresas privadas en concierto con la administración.

Finalmente, hay dos vertederos operativos en la isla. Uno al que se destinan únicamente residuos de construcción y demolición, y el otro al que se remiten todos los residuos no incinerables y las escorias y cenizas de la planta incineradora. Dentro de la revisión del plan está previsto establecer una planta de tratamiento de escorias para su reciclaje.

Existe un sistema de recogida de envases mediante el pago por devolución, que funciona con empresas privadas en concierto con la administración

En cuanto a la recogida, la administración local se encarga de las viviendas unifamiliares, mediante un sistema de recogida selectiva con carga lateral y de tres fracciones; residuos de podas y jardines, reciclables (papel, envases, plásticos…) y rechazo. La recogida es semanal.

Aproximadamente un 20% de las viviendas unifamiliares, las menos accesibles, (de un total de unas 200.000), no tiene recogida selectiva, estando en la actualidad en proceso de implantación mediante vehículos apropiados.

Para los edificios de viviendas está establecido un sistema de recogida privado, así como para las empresas y actividades económicas.

Las empresas de recogida privadas deben ajustarse para el tratamiento a los condicionantes impuestos por la autoridad municipal del condado, que les indica el tratamiento a realizar.

Existen varios programas específicos destinados al reciclaje en los edificios plurifamiliares y en las empresas y restaurantes. Todos ellos siguiendo el principio de “quien contamina, paga”.

También existen programas formativos en escuelas y específicos para empresas, en colaboración con las autoridades.

Los residuos de construcción y todos los industriales son recogidos y tratados por empresas privadas en plantas de reciclaje o en el vertedero de residuos de construcción, o bien entregados al sistema público.

La planta incineradora es de propiedad municipal, y gestionada por una empresa privada para su explotación y mantenimiento.

El vertedero municipal también es de titularidad municipal.

De las 1.23 millones de toneladas de residuos municipales en 2.015, fueron directamente a vertedero un 5,2%, además de otro 16,5% que fueron como cenizas o escorias de la propia planta incineradora. Se reciclaron un 36,5% de los residuos municipales, mientras que se incineraron con recuperación energética un 41.8%.

La última revisión del Plan plantea esfuerzos en recogida y en reducción de residuos. Para ello se han diseñado campañas específicas para evitar el desperdicio alimentario y para establecer el compostaje doméstico en las viviendas unifamiliares, así como para aprovechar las escorias de la planta incineradora en diversos usos.

Estas cifras sitúan a Honolulú muy por encima de la media en Estados Unidos en cuanto a reciclaje y a recuperación energética, así como en menor vertido. En 2016 fue reconocida en la conferencia de alcaldes de Estados Unidos como la ciudad con más calidad de vida, precisamente por sus continuos esfuerzos en la gestión de residuos.

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