Un caso de éxito: La gestión de los residuos urbanos en Mallorca

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Sobre el blog

Juan Mateo Horrach
Ingeniero Industrial por la ETSEIB, UPC. M.B.A. por IESE. Postgrado en Inversión y financiación UPM. Ingeniero Industrial del Servicio de Residuos del Consell de Mallorca en excedencia. Ingeniero consultor. Profesor asociado UIB.
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Turismo y medio ambiente son dos conceptos que van íntimamente ligados, y Mallorca es una isla cuya economía está basada principalmente en el turismo. En el año 2015 visitaron la isla alrededor de doce millones de turistas, contabilizándose más de setenta y cinco millones de estancias. Por otra parte, la población censada o de derecho ha pasado de 609.150 habitantes el año 1996 a 859.289 el año 2015, con una media de crecimiento anual superior al 3%. Así pues, la necesidad de una solución integrada para la gestión de los residuos municipales en una isla cuya economía se sostiene gracias a su riqueza paisajística, territorial y ambiental es obvia. El modelo de gestión de residuos municipales en Mallorca es fruto de una evolución que se inició en el año 1990 y cuya implantación continua evolucionando a la par que las mejores técnicas disponibles. Hasta el día de hoy, los tres hitos básicos del modelo han sido la aprobación del primer plan de residuos, en el año 1990, y sus dos posteriores revisiones, años 2000 y 2006. Actualmente está en fase de redacción un nuevo plan director de residuos para los próximos años.

La situación de partida era un modelo de gestión desorganizado, en el que cada uno de los 53 municipios de la isla gestionaba los residuos de forma individual, mediante eliminación en vertederos incontrolados. No había colaboración entre municipios, y tampoco existían empresas organizadas de gestión de residuos como conocemos en la actualidad. Esta situación no era muy distinta de la del resto de nuestro entorno, y que todavía encontramos por desgracia en muchos enclaves del planeta. Mediante una actuación continuada de las distintas administraciones públicas en colaboración con entidades privadas, se ha pasado a un modelo de gestión totalmente estructurado, que alcanza al 100% de la población y territorio de la isla, y que es un referente internacional por su excelencia.

El objetivo fundamental de establecer un modelo de gestión de residuos para la isla de Mallorca respetuoso con el medio ambiente y cumpliendo con los estándares más rigurosos ha sido alcanzado globalmente

Los ejes básicos en la gestión de los residuos municipales en Mallorca son: una gestión pública municipal de la recogida de los residuos, en colaboración en muchos casos con la empresa privada mediante contratos de concesión o de servicios, y el tratamiento de los residuos municipales a escala insular bajo titularidad pública y en régimen de concesión administrativa a la empresa privada. Ello permite la aplicación del principio de diferenciación jerárquica de gestión de los residuos; la integración de la incineración con recuperación energética como un elemento más dentro de una gestión integrada de los residuos, el principio de vertido “cero” de residuos, la incorporación de aspectos no tecnológicos como elementos fundamentales del modelo: concienciación ciudadana, comercialización de subproductos, educación ambiental generalizada, integración de personas con riesgo de exclusión mediante acuerdos con entidades del tercer sector, transparencia y rigurosidad en el seguimiento ambiental y finalmente la aplicación del principio “quien contamina paga” mediante un modelo tarifario sin subvenciones públicas.

El objetivo fundamental de establecer un modelo de gestión de residuos para la isla de Mallorca respetuoso con el medio ambiente y cumpliendo con los estándares más rigurosos ha sido alcanzado globalmente. Así lo pone de manifiesto su inclusión en el Décimo Catálogo de Buenas Prácticas que ha editado el Ministerio de Fomento en 2.014. No obstante, determinados objetivos como el tratamiento diferenciado de la materia orgánica, y la recogida selectiva de distintos flujos de residuos, como envases, vidrio y papel no han alcanzado los niveles deseados. Por otra parte, determinados sistemas e instalaciones actuales deben ser revisados y adaptados a nuevos sistemas y procesos aparecidos recientemente, si se quiere mantener el nivel alcanzado de forma sostenida en el tiempo. Es importante no caer en la autocomplacencia y seguir buscando la mejora continua del modelo.

En todo caso, la iniciativa ha permitido una mejora importante en la calidad de vida de toda la población, eliminando muchos focos de contaminación que derivaban en riesgo para la salud de las personas y de la biodiversidad. Ha supuesto un ejercicio de coordinación entre distintas administraciones regionales, locales y organizaciones del ámbito privado, que ha permitido mejorar las relaciones globales. También ha supuesto un cambio radical en la política ambiental de la isla, que redunda positivamente en el conjunto de la sociedad.

La gestión del proyecto en su conjunto ha sido un ejemplo de modelo de toma de decisiones participativo de todos los estamentos de la sociedad, que han tenido la oportunidad de exponer y ser escuchados de forma previa a la toma de decisiones, y llevar a cabo el seguimiento del proyecto y de los resultados del mismo. Ha supuesto la generación de unos conocimientos y experiencia, dando lugar al desarrollo de una industria del medio ambiente competitiva internacionalmente.

La aplicación del principio fundamental “quién contamina, paga”, que ha devenido en una reasignación más eficiente de los recursos económicos destinados a la gestión de los residuos municipales. Se ha generado un cambio espectacular en las conductas y actitudes de la población y las empresas respecto a los residuos y el medio ambiente, que redunda en una mejora global del destino turístico de primer nivel que es Mallorca.

El proyecto supone una aportación significativa a la integración entre los elementos de sostenibilidad sociales, económicos, ambientales, institucionales y culturales. Financieramente, el modelo aplica un mecanismo que supone la recuperación íntegra de los costes, incluyendo la devolución de los préstamos contraídos con entidades privadas y a precios de mercado, para la construcción de las infraestructuras. Social y económicamente, el modelo aplica estrictamente los principios de igualdad de género, favoreciendo específicamente la inclusión de personas con riesgo de exclusión social en el ámbito laboral. Culturalmente, el modelo ha propiciado desde el principio procesos de participación a todos los colectivos, con independencia de sus creencias o ideas, siendo especialmente cuidadoso en la planificación de las actuaciones con todos los elementos patrimoniales de la isla. Ambientalmente, el modelo reduce la dependencia de los recursos no renovables en materia de energía, agua y suelo, ya que genera energía renovable que substituye a la convencional, presenta un grado de ocupación de suelo mínima y mantiene un sistema de reciclado y recuperación del agua que se utiliza en todos los procesos. Asimismo, a través de un comité técnico independiente, se controlan todos los parámetros significativos para mantener permanentemente informados a los gestores del sistema y a toda la ciudadanía, con independencia de la propia gestión de la empresa adjudicataria del servicio. Institucionalmente, el modelo ha potenciado el desarrollo de normativa específica que reconoce las cuestiones y problemas relacionados con la gestión de los residuos. Asimismo, ha supuesto el desarrollo de sistemas de gestión eficaces, transparentes y responsables, que dan lugar a un uso más efectivo de los recursos humanos, técnicos, financieros y naturales.

El desarrollo del proyecto en su conjunto ha generado un “Know How” que es replicable en su concepto, si bien adaptándolo a las distintas características de los territorios. En especial, cabe señalar la capacidad para desarrollar modelos similares en otras islas o territorios aislados. La casuística que se plantea en las islas de tamaño similar o menor, requiere de soluciones adaptadas específicamente. En este aspecto, el modelo desarrollado durante estos años en materia de gestión de residuos en Mallorca, pionero internacionalmente, puede ayudar a resolver problemas similares a gran número de territorios insulares repartidos por toda la geografía mundial.

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