La transformación de Mequinez: De vertedero incontrolado a Planta de Tratamiento de RSU

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Sobre el blog

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad de iAgua.
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Tras completar el primer día de este press trip por Marruecos, concretamente por Mequinez, si algo me ha quedado claro es la voluntad del Gobierno marroquí por mejorar en el ámbito medioambiental. ¿Quizá por la proximidad de la COP22, que se celebrará en Marrakech? Puede ser, aunque tal como ha explicado Pierre-Yves Pouliquen, CEO de SUEZ en África, Oriente Medio e India, la creencia generalizada (y de la compañía francesa en particular) es que este movimiento no puede ir marcha atrás.

Pierre-Yves Pouliquen, CEO de SUEZ en África, Oriente Medio e India

Precisamente, en esta cumbre que se aproxima SUEZ quiere ser catalizador hacia un crecimiento verde. En este sentido, Marruecos se enfrenta a tres grandes problemas: el crecimiento urbano, la escasez de agua y la creciente producción de residuos. Y no está solo: los retos afectan a todo el continente en desiguales condiciones. Sin embargo, las cosas están cambiando para nuestro país vecino, que apuesta por convertirse en ejemplo, y por qué no, líder, en este gran paso que África necesita dar.

Los objetivos del país son precisos: reformas legislativas, aumento de la producción de agua desalinizada (hasta 285 m3 al año) y reutilizada (325 m3 anuales), recuperación de residuos cercana al 20%, rehabilitación de vertederos incontrolados, reducción en un 13% de emisiones de gases de efecto invernadero... Los datos marcan cifras concretas.

Y aquí es donde SUEZ quiere jugar (y está jugando) un papel crucial en el marco de la COP22. De hecho, en la anterior cumbre, la COP21, la entidad ya demostró que es un actor comprometido en la lucha contra el cambio climático, en especial en sus efectos sobre el recurso hídrico.

En un nivel más local, en Marruecos la compañía contribuye al cumplimiento de dichos objetivos con la reducción de emisiones, el aumento del uso de energía renovable, el ahorro de agua y, por supuesto, la implementación de un modelo de economía circular. Hasta ahora, los números son la mejor demostración de las intenciones: 1,55 millones de toneladas de basura recogida y tratada al año, 11 plantas de tratamiento de residuos, 4,2 millones de habitantes con servicio de agua (Gran Casablanca) o 10 plantas energéticas que auguran un futuro prometedor en la filosofía win-win para SUEZ y el reino de Marruecos.

Vale, muchas declaraciones bonitas, pero la pregunta es: ¿esto es real, o es lo que nos quieren vender? La siguiente parada del viaje nos ha demostrado que SÍ hay algo detrás de las palabras.

El Centro de Tratamiento y Recuperación de Mequinez

En la segunda y última visita del día, el Centro de Tratamiento y Recuperación de Mequinez ha sido la "práctica" que corresponde a la "teoría" anteriormente explicada.

Por ponernos en contexto: desde 2002, Mequinez depositaba toda su basura de forma incontrolada en un vertedero de 25 hectáreas a menos de 5 kilómetros de la ciudad, con los riesgos tanto sanitarios como medioambientales que ello conlleva.

En 2014, SUEZ se adjudicó el contrato de rehabilitación del vertedero y la construcción de un centro de recuperación de residuos durante los próximos 20 años.

Desde entonces, las cosas han cambiado. Y mucho.

No voy a negar que al llegar al vertedero el olor impacta desde el primer instante, pero la vista aún más cuando te das cuenta de que apenas hay basura visible. 

Antes de lanzarme a explicar cómo ha sido este proceso, he de remarcar que la composición de los desechos en Marruecos es muy diferente a lo que tenemos en la mayoría de los países europeos. Aquí, hasta un 70% es materia orgánica, con un 30% de demás residuos (plásticos, papel, agrarios) y una humedad total del 70%, lo que implica un serio problema de lixiviados que se agrava ante las lluvias.

¿Cómo ha cambiado? 

Durante los dos años de operación vigentes, todo el área que ocupaban las basuras ha sido rehabilitada y restaurada. Para ello, en primer lugar se contactó con los clasificadores de residuos, personas que de forma independiente separan la basura para revender la fracción que les interese. Con ellos se organizó una cooperativa, con el fin de que continuaran su trabajo de clasificación de forma coordinada. Alguno se preguntará que para qué continuaron manteniendo estas figuras y no se plantearon hacerlo de forma mecánica. Bien, ahí está el componente social: aparte de que lo hacían mucho mejor que las máquinas, ellos mismos hubieran boicoteado el proyecto, además de haberse desplazado a la ciudad a competir por más basura con los clasificadores locales (y el consiguiente conflicto social). Ahora, aunque el presidente de la cooperativa ha reconocido que aún quedan cosas por mejorar (recordemos que llevan dos años en marcha), también ha insistido en las mejoras experimentadas y en la fuerte confianza depositada en la gestión por parte de las autoridades.

Una vez conformada la cooperativa, se procede a la clasificación de residuos, principalmente separados en materia orgánica y todo lo demás.

La fracción 'resto' útil para su venta (papel, plástico) es gestionada por la misma cooperativa. Los lixiviados de la materia orgánica son tratados en una planta que incluye ósmosis inversa, y el agua se destina a la irrigación de campos de cultivo. La parte 'seca' de los lixiviados vuelve a su origen con la materia orgánica no recuperable, que se deposita en capas separadas por arcilla de las cuáles se extrae el metano. Este metano, en poco más de 6 meses, será empleado como biogás en industrias de fabricación de ladrillos cercanas al emplazamiento. La cubierta se restaura con vegetación e infraestructuras (carreteras y accesos, por ejemplo). Finalmente, parte de la materia orgánica, sobre todo restos vegetales, terminan en la plataforma de compostaje. 

Y así, el vertedero va disminuyendo sus dimensiones cada vez más, para terminar haciendo la separación por parte de los clasificadores en unos hangares cubiertos dispuestos a tal efecto, mucho más "limpios" y seguros que la actual situación al aire libre. 

Este es tan solo un proyecto de éxito en Mequinez y sus alrededores, pero extrapolable a poblaciones que aún se deshacen de su basura en vertederos incontrolados.

La próxima apuesta en la zona va enfocada a la gestión de residuos industriales, como nos comento Françoise Pyrek, CEO de SUEZ Recycling&Recovery, pero eso es algo que necesitaría otro viaje entero para ser explicado.

El próximo día, hablaremos de agua.

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